lunes, diciembre 31, 2007

domingo, diciembre 16, 2007

El Diario de Ana Frank


El papel es más paciente que los hombres
Ana Frank


Aun guardo el ejemplar del diario de Ana Frank que mi padre me trajo un día de regalo, una edición de la editorial Plaza&Janes editado en 1967. Gastado y amarillento, cuando lo releo de nuevo recuerdo que tendría yo mas o menos la edad de Ana cuando comenzó a escribir su diario, y cuanto me conmovió su lectura, y todavía lo hace.
El 12 de junio de 1942, Ana Frank, una joven judía, cumplía 13 años y recibió varios regalos, entre ellos, un diario. Era en realidad un cuaderno de autógrafos empastado en tela de cuadros rojos que había mostrado a su padre en la vitrina de una tienda de Ámsterdam.
No es una novela, no son cuentos, es un libro documento en donde leemos el relato de Ana desde unos pocos días antes de que ella y su familia se escondieran para no ser enviados a un campo de concentración, en el anexo de un edificio de oficinas, un achterhui -la casa de atrás- situado al borde de unos de los canales de Ámsterdam, El padre de Ana, Otto Frank, había planificado este escondite al darse cuenta de que tarde o temprano los alemanes vendrían por ellos. Allí convivieron los Frank, la familia Van Pels, y el dentista Fritz Pfeffer, Debían guardan silencio durante el día para que los empleados de las oficinas no los escucharan y unos fieles empleados del señor Frank los ayudaban a abastecerse de alimentos.
Mi primer conocimiento sobre la Segunda Guerra Mundial proviene de ese libro. A pesar de ser dos realidades y épocas distintas, dos continentes diferentes, la frescura, naturalidad y sinceridad de Ana Frank cuando escribe su diario me cautivó desde sus primeras páginas. El mundo de Ana, su mirar hacia dentro, la descripción del anexo, de su familia, su paso por la adolescencia, sus temores y angustias se perciben con la narración sencilla de los hechos. Se puede decir que hay dos aspectos fundamentales del diario que lo han convertido en un clásico de la lectura: su carácter autobiográfico y el episodio histórico que narra.
Una de las cosas que más llaman la atención a través del viaje de la lectura del diario, es ver como Ana logra hacerse de un mundo interior tan rico que le permite sobrevivir el encierro y la soledad. Tomemos por ejemplo la entrada al diario que escribe Ana el día 13 de mayo de 1944, desde la ventana del desván en donde podía contemplar la vista de un castaño: Nuestro castaño está en plena floración, de arriba abajo, con sus ramas pesadamente cargadas en follaje, está mucho más hermoso que el año pasado. El 12 de febrero de 1944 escribe: hace sol, el cielo está de un azul profundo, hace una brisa hermosa, y yo tengo unos hermosos deseos de… ¡todo!!
Ana Frank murió en un campo de concentración, pero su diario trascendió. Es una mirada a la intolerancia, a la guerra, vista por una joven inocente, quien consiguió su propia manera de sobrevivir mientras pudo, en una etapa de oscuridad, tal como ella lo escribió en su diario al momento de comenzarlo: Espero poder confiártelo todo como no he podido todavía hacerlo con nadie, espero también que seas para mí un gran sostén. Y lo fue.

Beatriz C. Calcaño

sábado, diciembre 15, 2007

Querer dar es como una pluma de ganso

a Krina



Conozco un ganso negro
que bate las alas
y suelta una pluma
cada medianoche

flota
se posa en mi
frente y ya no me
asombra verla en
el espejo
cada mañana

mecánicamente
la pongo en mi
bolsillo
hasta que
a una hora incierta
el viento me
reclama que la
lance

y obedezco
sin saber
que hice

viernes, diciembre 14, 2007

LOS DIBUJOS DE LISBOA

Queridos Taparenses
Los quiero mucho, aunque descuidan esta página que es tan buena precisamente porque muy "relax", no tiene ninguna obligación de entrega ni tiranía de competir con otros blogs. Qué mejor sitio para reunirnos, sin diferencia entre los que estamos aquí y los que viajaron.

Definitivamente este año 2007 ha sido para mí de muy buena cosecha. Me cuesta creerlo, pero "Los dibujos de Lisboa" (otro cuento mío reciente de este año) ha ganado el concurso de SACVEN. Nada mal como regalo de Navidad.
Aquí terminan para mí los concursos, como el año pasado con Escribas, se acabaron los talleres.
Espero que logremos a reunirnos (físicamente) este año o al principio de enero, con Juan Carlos y Camilo también, (y Leo? )
También esta vez, adjunto un fragmento de ese cuento.

FRAGMENTO

Recuerdo algo que me dijo una vez: que Lisboa era la patria de su alma, la única patria posible de quienes nacen extranjeros.
(Antonio Muñoz Molina: El invierno en Lisboa)


En las mañanas de invierno, cuando recorría las tres cuadras que separan la casa de la estación de Arroios las aceras olían a pan fresco y café recién colado, las prietas de Mozambique pregonaban pescado y la gente se agolpaba frente a los quioscos leyendo las primeras páginas de los diarios. Hablo de las mañanas de mi tránsito más largo cuando los albures de las crisis económicas venezolanas me habían llevado a vivir allí durante casi un año, medio huésped, medio usurpadora empeñada en plantar en esa ciudad su manojo calladito de raíces. No era algo nuevo para mí, más bien la concentración en estado puro de mi forma de ser en todas las ciudades donde he vivido. Una condición siempre cómoda y excitante y un poco melancólica también, la de ser parte de algo que en última instancia no te incluye ni favorece, pero, por el otro lado, te deja respirar porque eres una extranjera y se te perdonan algunas infracciones al código de esas normas no escritas en ninguna parte que atañen a los verdaderos habitantes. Aquella vez —cuya singularidad se deslíe en mi memoria fundiéndola con muchas otras visitas, largas y cortas, antes y después, en las vacaciones de verano y Navidades— yo vivía en Lisboa amparada en mi identidad de nuera extranjera, esposa del hijo emigrado y madre de nietos, cuñada y concuñada, indiscutible tía de dos muchachos traviesos que me saltaban encima con gritos de júbilo, la tía de América y a la vez una ciudadana en regla con pasaporte y cédula de identidad válida para los próximos diez años. Podía trabajar, y de hecho, trabajaba, e incluso contribuía con los gastos de la casa aquella única vez cuando me había quedado por un lapso de tiempo más largo que el de una visita, cuando Sergio asistía a la escuela pública cerca de la casa y mi suegra cuidaba del pequeño Adán y yo había encontrado empleo en una cooperativa de proyectos en la Rua Frei Cardoso y tomaba el metro cada mañana desde Arroios a Roma entre los olores a café y pan y pescado y gente leyendo periódicos en la calle. También fue en el transcurso de esa estadía – a la que solía llamar mi exilio portugués – cuando un aparentemente inofensivo juego entre Adinha y yo hiciera aflorar las sombras del pasado desencadenando la catarsis de una revelación que ni ella ni yo íbamos a olvidar jamás, aunque nos situáramos después a las distancias habituales y pretendiéramos borrarla del registro de nuestras relaciones como si nunca hubiera ocurrido. Luego la vida retomó su curso, y con ella la Lisboa de antes, adonde yo volvía por unas semanas o días de vacaciones con mis hijos que crecían o sólo con el menor y al final sin ninguno, volvía a una Lisboa cada vez más cambiada, más alejada de mí. En el hall de llegada del aeropuerto la silueta de mi sobrino Fredy sustituyó algún día a la de mi suegro quien ya no podía ir a buscarme pero aún aguardaba en la ventana para ayudarme a subir las maletas los nueve escalones hasta el pequeño cuarto de huéspedes donde mi cama de siempre (la misma donde había nacido Mauro) me esperaba preparada por Adinha con sus sábanas de hilo bien planchadas. La casa olía a limpio y a madera encerada, las planchas del piso aún crujían de la misma manera y el gallo loco en el patio seguía cantando a deshoras desbaratando el tiempo y devolviéndome esa sensación de misterio y felicidad que me sacaba a la calle, como antes, en la urgencia de vistas y olores y de una búsqueda hacía tiempo cerrada, de la que subsistía sin embargo una relación de secreto compartido, algo personal entre la ciudad y yo. Hace muy poco esa misma sensación me golpeó desde las páginas de un libro que me habían prestado porque ya no se encuentra en ninguna parte: El invierno en Lisboa. En finales de los ochenta habría podido hallarlo en Librería Lectura o Suma o Rizzoli: los premios nacionales de la narrativa española seguramente llegaban también a Caracas, pero en esos tiempos yo no leía casi nada fuera de manuales técnicos, revistas y libros de bolsillo con el familiar toque de suspenso de mis detectives favoritos. No tenía idea de que existiera un relato cuyo protagonista, músico y forastero, recorría las calles y plazas de Lisboa como si tocara algún instrumento sensible en la misma clave que yo, de que también para él la ciudad fuera un texto que sólo podía ser descifrado si uno caminaba lo suficiente en ella.
No leía entonces, es cierto, ni tampoco escribía, con la excepción de aquellas cartas que Mauro había conservado. Caminaba, eso sí, incansablemente, Y ese texto que se me ofrecía, trataba de traducirlo en dibujos.

lunes, diciembre 10, 2007

LOST IN DUERMEVELA

Definitivamente un diario no es un blog. Un diario es algo secreto, encerrado bajo llave, sólo para uno. Patéticamente inútil. Pero anoche volví a ver esta película y quise compartir con ustedes este texto que data de febrero 2004, en pleno taller Celarg, cuando la vi por la primera vez

Caracas, 1 de febrero 2004

Voy mucho al cine últimamente: con Luis, mi ex - vecino, el viernes, y anoche con mis dos hijos, Ambar y Sonia. Feliz de que Alan nos acompaña esta vez. Al salir del cine queda excitado, su estado de ánimo hace eco al mío, tanto la madre como el hijo hemos adorado aquella película que se llama Losts in translation y fue dirigida por Francés Cóppola — una mujer por supuesto, no podía ser de otra manera, dice Alan. Tokio, un fin de semana en la ciudad palpitante de luces y sonidos, insoportablemente movida, incomprensible, fatigante. Un actor conocido, —pero que no pretende por eso ser otra cosa que un hombre de mediana edad, esposo y padre, un hombre para quien actuar es una profesión, no más — ese hombre de mediana edad invitado a Tokio para hacer una propaganda de whisky deambula por los espacios de la ciudad y de su hotel de lujo sin sentirse realmente bien en ninguna parte, perdido en un idioma incomprensible, en un ritmo despiadado de ruidos. Ella es mucho más joven, esposa de otro joven, un fotógrafo de moda, también invitado allí, y a veces ya no sabe con quién se había casado ni por qué. Strangers in the night. En la película no pasa realmente nada: sólo una corriente de simpatía, una comprensión y complicidad humana frente al entorno fatigante, intraducible y hostil. Sólo ese entendimiento inmediato, esa intuición de acierto erótico que no se va a comprobar, esa sintonización en la misma nota de sentido de humor y el mismo juego de comprender la vida, como de hecho pasa algunas veces entre desconocidos. Ese algo que hace que sientes una súbita conexión afectiva y mental con un total extraño, y sabes sin saberlo que él siente igual, que te había descubierto entre tanta gente anónima, tanto ruido, tantos cuerpos y caras, tantos pares de ojos opacos a tu luz. Lo miras y le sonríes o no, pero sus ojos te devuelven la sonrisa. Tienes veinte años y eres una entre muchos en una sala oscura, frente al televisor en blanco y negro transmitiendo noticias de guerras y desastres, estás dolida, aterida, atontada de pavor. Y buscas refugio en esos ojos que te miran sin cesar, te reconoces en esa mirada como si parte de ti siempre hubiera estado allí, dentro de ese total desconocido. Luego la avalancha de años que pasan y, sin transición alguna lo vislumbras sentado en la terraza de un café, siempre rodeado de gente sin nombre, en tu sueño te acercas a su mesa y te reconoce, se levanta y te sigue por las escaleras olvidando que todo terminó hace mucho y hace poco también. Ni siquiera ha envejecido en esos cinco años que han pasado desde la última vez, y no hay duda de que es él, pero te volteas y le das la mano y le dices: Selvin. No es el nombre de quien creías haber estado soñando. Otro nombre, de todavía más lejos. Otro de esos milagros de sentir a alguien tan cerca, tan amigo, hermano, (amor potencial, deseo reprimido), tú y él encerrados en una base militar cercada con alambre de púas donde te había reconocido sin falla en un enjambre de personas, uniformes, disciplinas y reglas que nunca comprenderías del todo.
Le dices “Selvin” y te despiertas descubriendo que ya pasó la noche y que has estado soñando, años después de eso y de aquello, te hundes perezosamente en la tibieza de la cama y quisieras permanecer así en la duermevela donde flota aún la incomprensible dicha de los viejos recuerdos junto con la sonrisa de aquel saxofonista negro que tocaba en una boda en Vancouver y los ojos de un profesor desconocido que te saluda a veces en el ascensor del edificio de postgrado, flotan los ojos, flota la dicha, flota la sonrisa hasta desvanecerse como la sonrisa del gato Cheshire y te despabilas del todo con un clavito de felicidad en tu pecho, donde se plantó anoche, al ver una película.

6 de febrero. Caracas, por supuesto

Otro viernes: la semana pasó como un sueño sin soñar, todo bien Krina, sigues preparando tus trabajos del semestre, viernes por la noche, Alex y Ambar se marcharon, Fernando duerme cerquita de mí, Alan se encerró en su cuarto para trabajar. Hoy me toca dormir, dormir, dormir, dormir… Qué flojera para bajar con mi mono de gimnasia y comenzar a dar vueltas por el barrio. Demasiado ruidosa la fiesta. Se metieron en la casa, por supuesto, la rumba desborda y la sala superior se desparrama por las escaleras. Qué carrajo. Rompo los vidrios rabiosa, sistemática, con una flor. Rompo el televisor. El cuaderno. El texto crece y me abarca, ay, me paseo por dentro, lo reviento y salgo por la oreja, con algunas verdades analíticas (buceadas cuando hizo menos frío) como un manojo de algas en mi puño crispado. Y el texto se fisura. Ay mamá. Se derrumba. Debería caminar, yo, para frenar esos disparates. Ay, me estoy durmiendo. Ay quiero seguir, un poquito, poquitito más mientras me estoy durmiendo y no sé qué hago, ni sé qué escribo, quién se desborda dónde por qué ay, no
……………………………………
7 de febreroSábado:
vamos con Rosa a comprar matas y tierra abonada al jardín de la gallega refunfuñona. Luego, sigo con mis penas universitarias. Tres trabajos a entregar al final del semestre. Me sigo preguntando por qué lo sigo haciendo. Encima, me esmero, cómo no, más inútil es lo que hago y más me esmero. Uno diría que sólo me siento bien en los senderos que no llevan a ninguna parte.

miércoles, diciembre 05, 2007

para qué sirve una credencial

¿Sirve tu credencial?

Tengo varias credenciales de los que entrega el CNE a la prensa que dice “no válida para votar”, es decir que no sirve para nada y mucho menos para abrirle paso a uno hacia las máquinas de votación.
Alguna vez intenté entrar a votar usando al acreditación y el oficial a cargo me mandó a hacer la fila de mala gana. Está bien, le dije. Esta vez me acredité después de vencido el plazo y retiré el documento el sábado 1 de diciembre, para insistir en darle uso. Como corresponsal no tengo el tiempo para esperar tres o cuatro horas en una fila, mientras en el país pasan cosas.
El domingo llegué al centro electoral ante del mediodía con una estrategia en mente. Me busqué en la lista y vi la enorme fila de gente esperando para entrar en el liceo (Bello Monte). Me acerqué a los soldados en la puerta y les dice: “Puedo entrar a observar el proceso”. El soldado de la Policía Militar me vio raro y llamó a un oficial que cuando revisó mi credencial si mucho detenimiento.
Meditó un momento y me preguntó si no tenía una credencial de periodista. “Sí, aquí la tiene”. La agarró y se la llevó. Estuvo un rato consultando por teléfono dentro de la puerte del liceo.
Entre los soldados que estaban vigilando estaba un muchacho que tenía tatuado un ideograma chino en el cuello que se le veía claramente y movía amenazante una ametralladora ligera.
Al rato, regresó el oficial y me pregunta: ¿Qué va a hacer adento? ¿Preguntas?¿Entrevistas?
“Si, puede ser. Simplemente ver el proceso”.
“Esta bien, pase”.
Entro. Avancé 100 metros en un camino ascedente y entonces me llaman con gritos a mi espalda.
“Señor ¿para donde va usted? ¿Ustes es miembro de mesa?”, dijo el muchacho del tatuaje y la ametralladora.
“El oficial me autorizó a entrar. Yo soy periodista”.
“Está bien, siga”.
Fuera de las aulas hice la corta fila en la mesa 1 y de prontó un funcionario gritó “mesa 1”.
“Aquí” y entré mientras escondía mi credencial dentro de mi franela.
Mientras hacía la fila para ira al captahuellas, uno de los soldados que me atendió en la puerta se paró a mi lado, hablando con los funcionarios electorales.
Bajé la cabeza, tratando de olcultarme. Recordé que siempre me considero un camalerón, en materia de pasar desapercibido ante las personas que no ven atentamente su alrededor.
De prontó me consigo una antigua vecina que me pregunta por mi esposa y mi hijo, que si cómo te va luego de mudarte, que si Silvio ya se graduó. Y yo buscando darle la espalda al oficial.
Paso a la mesa y nuevamente el oficial sigue revoloteando cerca de mi. “Si me ve seguro que me pregunta: tú no venías a hacer entrevistas y me saca a empujones”.
Pero funcionó mi estrategia camaleónica y segué como si nada hasta hasta la máquina. Voté y me despedí de los funcionarios. Por el camino a la salida volví a sacar la credencial de mi franela y en la puerte estaba el oficial.
“Todo bien, el proceso es un rápido, gracias”, le dije.
“Ok, de nada”.
Debo reconocer que pese a todo fueron amables y ahora guardaré mi credencial como un trofeo, como el recuerdo de un futuro quizás distinto. ¿Sirve tu credencial? Me pregunté y me fui a la oficina a escribir que Baduel fue amenazado con un arma por un tipo loco que lo llamó “traidor” luego de votar en Maracay. Claro que todos tenemos nuestra pequeña historia, sobre todo en la lucha por las libertades.

(esto es anónimo –debo tener cuidado poniéndolo en el internet - e inspirado por una sugerencia de Bea, pero sabrán de quien se trata).

domingo, noviembre 04, 2007

Semana de la Nueva Narreativa Urbana convoca a Nuevas Voces

Semana de la Nueva Narrativa Urbana convoca a nuevas voces. La Semana de la
Nueva Narrativa Urbana comienza a organizar su tercera edición (prevista
para marzo de 2008), la cual tendrá como novedad la apertura de una
convocatoria a fin de seleccionar los participantes de esta edición, para
ofrecer más oportunidades a nuevas voces poco conocidas. Las bases que
regirán esta convocatoria son las siguientes:
-El evento, que no es un certamen literario, tiene como objetivo dar a
conocer el trabajo de las voces emergentes de la narrativa venezolana, por
tanto podrán participar todos los autores venezolanos o extranjeros con más
de cinco años de residencia en el país.
-Deberán participar con un solo cuento inédito, con un máximo de 12
cuartillas a doble espacio (30.000 caracteres sin espacio). Los autores
seleccionados (los cuales formarán parte de la muestra) cederán los derechos
de sus obras para la primera edición del libro resultante. Los cuentos
deberán mantener su condición de inéditos hasta la publicación del libro.
-Deberán enviar sus cuentos (escritos en fuente Times New Roman a 12 puntos
con doble espacio), acompañados de un resumen curricular. No se aceptarán
trabajos con seudónimo.
-Los trabajos aceptados formarán parte de la III Semana de la Nueva
Narrativa Urbana, la cual incluye el recital y el libro resultante. Además
del pago de los derechos de autor, no hay premio en metálico para los
seleccionados.
-En esta convocatoria no podrán participar los autores seleccionados en
ediciones anteriores.
-Los cuentos deberán ser enviados hasta el 31 de enero de 2008, al correo
electrónico: anateresatorresg@gmail.com, con copia a
htorres@ficcionbreve.org.
En noviembre
Venezuela sede del Primer Encuentro Internacional de Narradores
A este encuentro de la narrativa, asistirán escritores nacionales e internacionales, los cuales formarán espacios de opinión, debate y pensamiento para aquellos interesados en la materia, y disfruten de la literatura hispana.
Prensa Web RNV
29 Octubre 2007, 08:48 AM
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Venezuela será sede y país organizador del Primer Encuentro Internacional de Narradores, evento que se realizará en Caracas del 5 al 9 de noviembre en la casa de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg).

A este encuentro de la narrativa, asistirán escritores nacionales e internacionales, los cuales formarán espacios de opinión, debate y pensamiento para aquellos interesados en la materia, y disfruten de la literatura hispana.

El Primer Encuentro Internacional de Narradores, tendrá presencia en el Cerlarg, también en el Centro Cultural Tulio Febre Cordero, El Ateneo de Valencia, La Universidad Bolivariana de Venezuela y la Casa de Bello en Caracas, donde se realizarán foros y salas de lectura, entre otros.

Se tiene previsto que para el día 8 de noviembre, sean presentados los libros "Luminoso Amarillo", "Precisiones de Carmen Rosa Gómez", entre otros.

lunes, octubre 22, 2007

Felicitaciones al Taparense extraviado mas no perdido

Ex Pdvsa forma parte del Panel que gano galardón de la Paz
Un pedacito del Premio Nobel en manos venezolanas
Este año soprendió que el Premio Nobel de la Paz le fuera otorgado a una organización en lugar de a una sola persona: el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, dirigido por el ex vicepresidente norteamericano Al Gore, y reconocido por sus esfuerzos en alertar y revertir los efectos del cambio climático. Juan Carlos Sánchez, un ingeniero venezolano ex Pdvsa forma parte de este Panel y agradece la atención de los medios sobre el tema ambiental.
Cita:
Rara vez un Premio Nobel recae en manos de un comité de personas, como ocurrió con la versión de la Paz de este año que fue dividido entre el ex vicepresidente estadounidense Al Gore y el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) de la ONU, del cual forma parte el ingeniero venezolano Juan Carlos Sánchez, uno de los científicos locales que ha dedicado gran parte de su vida al estudio del calentamiento global. Sánchez, ex empleado de Pdvsa, consultor empresarial y profesor de posgrado en Ingeniería Sanitaria y Desarrollo Ambiental, entró al IPCC por invitación de altos directivos de ese comité que se encarga de coordinar esfuerzos de investigadores y científicos a escala mundial para entender el cambio climático y su implicación para los ecosistemas y las comunidades: "Para mí, como venezolano, lo más importante del premio no es tanto haberlo ganado, quizá es que estuve en el sitio indicado en el momento indicado, porque se lo pudo haber ganado cualquier otro venezolano en esas circunstancias. Para mí lo importante es que se le haya entregado el premio al tema del cambio climático, que ha estado un poco caído en los medios de comunicación. El tema es serio, hay que prestarle atención". No más emisiones Una de las tareas que tiene Sánchez dentro del IPCC es la de evaluar un proyecto que podría ser la solución del siglo para reducir las emisiones de dióxido de carbono, principal causante del efecto invernadero y por ende del cambio climático: "En el panel -explica el ingeniero- tienen la idea de captar dióxido de carbono en chimeneas para evitar que el gas suba a la atmósfera. Para ello quieren construir un enorme reactor que seA capaz de convertir ese gas en carbonato de calcio, en una piedra". El investigador dice que lo llamaron "porque querían que viera el impacto ambiental que puede causar esta solución. Me interesó porque si ese proyecto tiene éxito, significa que no habrá impedimento para que se sigan utilizando hidrocarburos. Esto sería un avance y un alivio para Venezuela que es productor de petróleo. Mi experiencia como consultor ambiental en Pdvsa fue lo que les llamó la atención para esta tarea".


Cosa rara esta vida, en la que uno se despierta de madrugada, no logra volver a dormir, y no se le ocurre otra estupidez que prender la TV, donde seguramente cualquier canal tendrá a mano una emisión aburrida que ayude a rescatar el sueño; y se consigue uno de frente con la bocota hermosa de Patricia Janiot diciéndote que eres tu, que también se trata de ti, que qué haces volteando a los lados si a quien se esta refiriendo es a tu persona, y se queda uno con la mirada fija en el rectángulo de luz sin verlo, mientras lentamente se hace de día y uno siente que todas están presentes allí, sentadas a tu lado, tantas vivencias, las tienes tan cerca que podrías agarrarlas tan solo con estirar el brazo. Anda, te dices, agárralas, son tuyas y sin embargo aun no lo crees.


Queridos Amigos Taparenses,

Lo difícil de andar por allí queriendo proteger al clima, “salvar el planeta” dicen, es que mientras das la conferencia percibes que tu audiencia, en general, lo que esta viendo es una curiosidad científica, algo lejano, como si no se tratara del planeta, de nuestro único planeta, y les confieso que, en alguna ocasión, me han entrado ganas de tirar la toalla, haciéndome la ilusión de que si lo hago, siempre tendré a mano el recurso de levantar de nuevo el lápiz y zambullirme en el mundo de la narrativa (si, lo he descubierto, no se balancearme entre esos dos mundos tan distintos y admiro mucho a Krina que si lo sabe hacer, ya no me asusta tanto cuando veo a las mujeres acelerando y maquillándose en el retrovisor central a la vez) Pero la verdad es que la tinta se me ha secado y lo único sólido que me queda en el cuarto de las esperanzas son las palabras que una vez me dijo Eloi: “ no le pares, viene el tiempo de escribir y viene el tiempo de otras cosas, pero viene”

Agradezco mucho sus mensajes de felicitaciones que recibo, que me llegan, de una manera tan especial, por venir de con quienes he compartido en ese ámbito tan denso y etéreo, tan humano y cercano, de las ficciones. Hasta me han hecho sentir ustedes que esta horrenda y desasistida ciudad de Puerto La Cruz no la vea ahora tan fea.

Un fuerte abrazo a todos.

Juan Carlos
Un taparense extraviado, más no perdido.

miércoles, octubre 17, 2007

Crónica de una lectura poética



Por Néstor Rojas Mavares

Caracas – Un selecto grupo de amantes de la palabra se reunió el martes 16 de octubre para compartir una muestra de la creación poética del grupo Imago Mundi, del cual forma parte Beatriz Calcaño, integrante además del encuentro de narradores Tapara.

La cita se efectuó en la librería El Buscón en el Trasnocho y además de las piezas poéticas del taller dictado por Mharía Vázquez Benarroch, los asistentes pudieron disfrutar de un recital musical de cuatro y guitarra que dio al encuentro un ambiente propicio para desatar pasiones.

Beatriz, Bea como se le conoce en los dominios de Tapara, presentó tres piezas de su cosecha que hicieron suspirar a los presentes, entre los cuales estaban su esposo Eduardo y su hijo Iván, quienes aplaudieron el torrente de palabras y sentimientos que surgieron de la voz de la autora.

Sus piezas expuestas se titulan: Cien Dagas, Regalo y Álbum

Los compañeros de Bea, Héctor Vera, Yen Martínez, Oscar Morffes, Julieta Montenegro, Dayane Fraile y Leonardo González Alcalá, no se quedaron rezagados y ofrecieron su creación como una ofrenda para los sentimientos humanos.

La poeta Mharía aclaró que un poema repetido por dos talleristas titulado “la fruta prohibida” no se trataba de una copia o repetición sino que era parte de un ejercicio de las sesiones.

Beatriz dijo sentirse emocionada por los avances alcanzados en el taller y explicó que la muestra leída forma parte de un proyecto más ambicioso dentro de su carrera en la poesía.

En el recital, el grupo Tapara estuvo representado por Krina Ber y Néstor Rojas Mavares, quienes brindaron, celebraron y se sintieron como en familia en el taller de poesía.

"Todo lo que tenga que ver con la palabra nos concierne", expresó Néstor.

Bea dijo que el poema de los suyos que más le gusta es: “Regalo”..." y dice: es un poema que salió de una sola vez, no le tuve que agregar o quitar nada, y que atrapó un breve instante de felicidad para siempre”

lunes, octubre 15, 2007



DORIS LESSING

Barcelona. (Efe).- Nacida el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah (actual Irán) de padres británicos, Lessing es una escritora que ha plasmado buena parte de su experiencia autobiográfica africana en su obra.

En 1924 su familia se trasladó a Rhodesia (hoy Zimbabue) y se instaló en una granja, donde Doris pasó su infancia y juventud. Se educó en un colegio católico de monjas y luego en un instituto de enseñanza secundaria también femenino en Salisbury, la capital, que abandonó a los trece años.

Sin más educación formal, pero con un apetito insaciable de literatura, Lessing se dedicó a leer todos los libros que le llegaban de Londres, autores como Dickens, Scott, Stevenson, pero también D.H.Lawrence, Stendhal, Tolstoi o Dostoievski.

La futura escritora huyó de casa de su madre a los quince años y trabajó como niñera de una familia que le proporcionó además libros de política y sociología, que contribuyeron también a su educación de autodidacta.

En 1937, de vuelta a Salisbury, trabajó durante un año como telefonista para casarse a los diecinueve años, en 1939, con un funcionario rodesiano del que se separó cuatro años después.

De aquella primera unión nacieron dos hijos a los que dejó, tras su divorcio, para unirse a un grupo de comunistas dirigidos por Gottfried Lessing, con quien contrajo matrimonio en 1944, tuvo un hijo y de quien también se separó en 1949.

Lessing y este último hijo se fueron a vivir al Reino Unido en 1949 para iniciar una carrera literaria en la que lleva más de medio siglo.

A la capital británica llegó con el manuscrito de su primera novela, 'Canta la hierba', un texto sobre la vida en África que refleja ya su oposición a la política racial.

Comprometida con el mundo de la mujer, escribió en 1952 su primera obra de reflexión en ese sentido, titulada 'Martha Quest' y primera de las cinco obras de la serie 'Los hijos de la violencia' (1951-59).

En esa época, Lessing ingresó en el Partido Comunista, que abandonaría en 1956, cuando los gobiernos blancos de Rodesia y de la Suráfrica del apartheid la declararon persona non grata, decepcionada por la cara oscura del estalinismo. La escritora continuó la citada serie con 'Un casamiento convencional' (1954), 'Al final de la tormenta' (1958), 'Cerco de tierra' (1965) y 'La ciudad de las cuatro puertas' (1969).

Con anterioridad había publicado 'El cuaderno dorado' (1962), una de sus novelas más complejas, que le valió el Premio Médicis a la mejor novela extranjera y que fue considerada una obra fundamental de la literatura en lengua inglesa de los años 60 y 70.

Lessing es autora de libros como 'Un hombre y dos mujeres' (1963), 'En busca de un inglés' (1965), 'Instrucciones para un viaje al infierno' (1974), 'El último verano de Mrs. Brown' (1974), 'La costumbre de amar' (1983), 'Cuentos africanos' (1984), 'Shikasta' (1986), 'Diario de una buena vecina' (1987), 'La buena terrorista' (1987), 'Si la vejez pudiera' (1988, firmada con el seudónimo de Jane Somers) y 'El quinto hijo' (1989).

También cabe citar, entre su prolífica producción, 'Mara and Dann' (1999), 'Risa africana' (2001), 'El viento se llevará nuestras palabras' (2002) y 'El sueño más dulce' (2002).

Fuera del género novelístico, ha publicado su autobiografía, formada por los volúmenes 'Dentro de mí' (1994) y 'Un paseo por la sombra' (1997).

Ha escrito además varios trabajos sobre gatos -una de sus grandes pasiones-, obras teatrales, y en 1997 colaboró por segunda vez con el compositor estadounidense Phillip Glass para escribir el libreto operístico 'The marriages between zones three, four and five'.

En el 2001 participó en el Proyecto Biblia de la editorial germana Fischer donde una serie de comentaristas, entre ellos la autora británica de libros policiacos P.D. James y el rockero australiano Nick Cave, ofrecieron una singular visión de la Biblia.

Doris Lessing es miembro desde 1974 de la Academia Americana de Artes y Letras, así como del Instituto Nacional de Artes y Letras de EE.UU., y del Instituto para la Investigación Cultural.

Premios Somerset Maugham (1964), del Estado Austríaco para la Literatura Europea (1981), el Shakespeare de la Fundación F.V.S. de Hamburgo, Internacional de Cataluña (1999), David Cohen de Literatura (2001) y Príncipe de Asturias de las Letras (20

lunes, octubre 08, 2007

Taller Imago Mundi


Mharía, Beatriz, Héctor, Oscar, Juliet, Dayana y Leonardo los esperamos el martes 16 en El Buscón para nuestro recital

sábado, octubre 06, 2007

hola todos

Como de costumbre, quiero recomendarles libros... Aquí van tres:

-Viviana y otras historias del cuerpo, de Miguel Gomes (Mondadori 2006). Cuentos largos, de profunda veracidad cotidiana, el autor es un narrador excepcional

-Sobre la belleza, de Zadie Smith (Salamandra) , uff, qué bueno. Una novela contemporánea de verdad - verdad. Una obra maestra en construcción de personajes y de los diálogos.

-La historia de Lisey, el último de Stephen King. Normalmente no soy amante de King, y los otros de sus libros que he intentado leer me atraparon siempre al principio y aburrieron a partir de la mitad. Este es realmente muy bueno. Toca temas de amor, duelo y locura en una construcción brillante de suspenso, y con unos personajes nada superficiales. A quien interesa la magia de la tensión narrativa, (a mí sí) aquí tiene el mejor ejemplo.

Se les quiere
Como siempre, atareada
Krina

miércoles, septiembre 05, 2007

Happy Hour

Entre los labios de él y los de ella

un muro invisible

Orden de prohibición

sus manos

Al mirarse

Sólo encuentran

posibilidades de

calles ciegas

Esperan por ellos

diferentes brazos

separados domicilios



Beatriz C.

domingo, septiembre 02, 2007

La Torre Jin Mao


En el observatorio, en el piso 88, de la Torre Jin Mao en Shanghai hay un árbol de frutos rojos. En sus ramas deshojadas cuelgan pequeños papeles también rojos. En ellos hay saludos, deseos y plegarias, en todos los idiomas, de todas las nacionalidades. Quizá desde esa altura sea más fácil que alguien escuche esos mensajes. Pero aun así, nadie asegura que vayan a ser respondidos.

sábado, agosto 11, 2007

Mi escritura no viene de mi cabeza, viene de mis manos.

Yo no soy escritor. Decidí serlo. Y decidí serlo porque tuve la sospecha (aún la tengo, porque certezas no existen) de que algo en mi cabeza no funcionaba dentro de la razonable. No es un asunto de locura, ni de escasez, ni de exceso, es un asunto de razonabilidad del pensamiento. Ni siquisera importa si tengo razón, porque cualquiera puede tener la razón dados los parámetros adecuados. Es un asunto de ser razonable aquí y ahora. Quizás por eso he pasado por más de un tropiezo.

Ahora bien, escribo en parte por la cabeza. Por las ideas, por el discurso. No escribo porque se me ocurra una historia, escribo porque me obsesiono con una palabra. Y esa sola palabra tiene que decir más que ella misma. Pero el producto final, la escritura ya como cosa que se lee, descubrí recientemente, no esta en mi cabeza sino en mis manos, y mis manos son capaces, ellas solas, de cambiar lo que mi cabeza pensó. Pienso una frase, pero no se escribe de la misma manera que la pensé. Mis manos la cambian, o es la escritura que toma forma por sí misma. No es escritura auómática, de ninguna manera, porque trato de pensar todo antes de sentarme a escribir. El asunto es que pensar no es escribir, construir un personaje no es escribir, ni siquiera hacer un esquema de cómo irá la trama es escribir. Escribir es escribir. Y como tal, las manos tienen el control total, no la cabeza.

Modifico entonces lo que puse al principio. No SOY nada completamente. Sólo me siento escritor cuando estoy escribiendo, cuando mis manos actúan. Cuando me levanto de la computadora dejo de serlo y soy sólo yo. Y como me gusta escribir, pues cada vez paso más tiempo sentado en la computadora "siendo" escritor. Así que cuando conozco a alguien en la calle y me pregunta ¿y tú qué eres? yo jamás respondo escritor, no me atrevería. Sólo respondería "soy escritor" si me preguntara mientras estoy sentado frente a mi computadora escribiendo. Pero si estoy sentado frente a mi computadora escribiendo, lo más seguro es que ni siquiera pueda escuchar la pregunta así que no respondería. Concluyo entonces, dada esta cadena de implicaciones, que yo jamás podré decir, a menos que mienta, que soy escritor.

jueves, agosto 09, 2007

Esperanzas

Un día xxx de 2007

Esperanzas

Cuando la vi lo supe de inmediato. Pelo muy corto, demasiado corto, ojeras profundas, la piel reseca. Sin embargo tenía una sonrisa gentil, ajena a lo que su cuerpo me contaba. Preguntó por un libro para niños, en el momento no supe que decirle, no me sonaba el título. Ella fue a revisar los estantes, de pronto oí una exclamación de complacencia y levanté la cabeza, venía hacia mí con un libro entre sus delgadas manos. Estaba contenta y entendí que con el libro quería distraer el dolor de un niño, ya su dolor ella lo enterraría como pudiera.

Cuando la vi lo supe, ella venía del infierno, pero pensé que mientras ese sonrisa la acompañara quedaban esperanzas.

Beatriz C.

jueves, agosto 02, 2007

Elena poniatowska

Muchachas y muchachos, les paso una reseña del acto, antes de que se realice en el Celarg, para tener en alto la adrenalina literaria que en el caso de Krina fue un incendio como el de las Canarias.


Elena Poniatowska recibe el premio Rómulo Gallegos

Por Néstor Rojas (dpa)=

Caracas, 2 ago (dpa) - La escritora mexicana Elena Poniatowska
recibió hoy en Caracas el premio de literatura Rómulo Gallegos, que
ganó en su XV edición con la novela «El tren pasa primero«, que
rememora una huelga de obreros ferroviarios de los años de 1950.

En la sede del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos
(Celarg), la periodista y escritora recibió una medalla que la
acredita como ganadora, un diploma y el premio en metálico de 100.000
dólares.

Poniatowska se convirtió en la segunda mujer que es galardonada
con el mayor premio literario de Iberoamérica en 40 años, además de
ser la cuarta mexicana premiada, después de Carlos Fuentes, Fernando
Del Paso y Ángeles Mastretta.

En su discurso en el acto de entrega, la escritora hizo gala de su
oficio de periodista, trayendo a la memoria las entrevistas que le
hizo a Gallegos cuando éste estuvo exiliado en México a fines de los
años de 1950.

Poniatowska celebró el hecho de que el autor de «Doña Bárbara«
hubiera sido en 1905 jefe de la estación del ferrocarril central de
Venezuela, dato que figura en una edición de su máxima obra. Dijo que
para ella fue un «gran gusto« porque la novela ganadora de la XV
edición del premio «le rinde tributo a los ferrocarrileros
mexicanos«.

«El tren está ligado al destino de México pero también al de
Venezuela y al de nuestros países latinoamericanos. Las vías del
tren, los rieles son nuestros paralelos y nuestros meridianos. Cubren
la gran llanura de América Latina como antes la marcaron las pequeñas
huellas de los pies en los códices prehispánicos«, dijo.

Recordó la primera entrevista que tuvo con Gallegos en 1958,
indicando que su primera impresión fue estar ante un hombre «huraño,
hosco«, que perdió su aspereza cuando le comentó que se parecía a un
profesor regañón de su liceo.

Poniatowska trajo a la memoria fragmentos de sus entrevistas con
Gallegos, muerto en 1969, en el que el tema de conversación oscilaba
entre su obra y sus aspiraciones políticas, ya que había sido
presidente en 1948 por un corto tiempo antes de ser derrocado por un
golpe militar.

Asismismo, destacó los hábitos del escritor a la hora de sentarse
a crear, cuando debía estar completamente solo, incluso lejos de su
mujer Teotiste Arocha, quien se convirtió en el «filtro« literario de
Gallegos.

«Escribo a máquina y me es absolutamente imposible pensar sino
frente a la máquina«, decía el escritor, según relató Poniatowska.

También comentó la lucha entre la modernidad y barbarie que se
plantea en «Doña Bárbara«, obra ambientada en la dura lucha del llano
venezolano, en la tierra abierta indómita y salvaje, que a la vez es
un paisaje común en América Latina.

«Por mucho que parezca el hombre civilizado, estamos abocados a la
violencia, al atropello que se paga con el atropello, esta es la ley
de la sabana. Si después de las conquistas de España, Martí, Bolívar,
Sucre, hablaron de la necesidad de de unirnos, las guerras
fronterizos por salidas al mar o por territorios nos minaron. No
supimos querernos«, dijo Poniatowska en su discurso.

Asimismo, resaltó la unificación que Europa ha hecho de sus
fronteras y con aspectos como la moneda. Entonces se preguntó: «¿Por
qué no hacer lo mismo con nuestros países de América Latina que
comparten economía, costumbres, religión gustos, el mismo rencor a
Estados Unidos, el mismo idioma?«.

Agregó que en lugar de ser una fuerza «centrífuga, América Latina
es «separatista, donde cada quien gira por su lado«.

«Claro que para los europeos es más fácil desplazarse porque en
América Latina las distancias no sólo son infinitas sino azarosas. En
México, por hambre, buscamos al país que nos dé de comer«, expuso.

Poniatowska señaló que «tal parece que no fuéramos dueños de
nuestro destino y no pudiéramos decidir... Sólo podemos decidir irnos
a Estados Unidos a pesar de la crueldad de nuestras circustancias que
siempre serán menos que las del hambre en nuestro propio país«.

«América Latina es racista en contra de si misma. Si el indio y el
mestizo no se respetan a sí mismos, tampoco el país va a respetarse.
Si uno no se respeta a sí mismo ¿Cómo puede esperar un trato de
respeto del vecino?«, dijo la activista de izquierda.

Señaló que pese a las dificultades de América Latina, sus países
viajan en el mismo tren, que es un tren de «muchos vagones que
atraviesa paisajes fantásticos, paisajes a veces desolados«.

Con el lauro obtenido, Poniatowska se sumó a una galería de
premiados que incluye nombres como Mario Vargas Llosa, Gabriel García
Márquez, Carlos Fuentes, Arturo Uslar Pietri, Fernado Vallejo y
Enrique Vila-matas, en un total de 15 luminarias de las letras
iberoamericanas.

En esta edición, «El tren pasa primero« y Poniatowska tuvieron que
rivalizar nada menos que con el mexicano Jorge Volpi y «No será la
tierra« y el venezolano Alberto Barrera Tyszka y «La Enfermedad«, que
quedaron fuera del cuadro de finalistas.

Los finalistas de la XV edición fueron todos mexicanos:
Poniatowska superó en la meta a Gonzalo Celorio (Tres lindas
cubanas), Martín Solares (Los Minutos negros) y a David Toscana (El
Ejército iluminado).

miércoles, agosto 01, 2007

El triunfo del Amor


EL NACIONAL - Miércoles 01 de Agosto de 2007 Escenas/8

Escenas


LITERATURA 62º Concurso Anual de Cuentos de El Nacional
"Vivimos en el país de Nuncajamás"

Kristina Ber de Da Costa Gomes es la ganadora de la justa literaria auspiciada cada año por el diario



Desde el mismo título, el lector lo tiene bien claro. Amor es una narración que reflexiona sobre la más potente pulsión de los seres humanos usando un lenguaje intimista y marcadamente femenino.


Con precisión, la protagonista nos hunde en la cotidianidad cavilando sobre los retos que encarna la convivencia en pareja y planteando, inequívocamente, las diferencias de percepción entre los hombres y las mujeres.


Esta pieza narrativa resultó ganadora en el 62° Concurso Anual de Cuentos de El Nacional.El jurado integrado por los escritores Rodrigo Blanco Calderón, Antonieta Madrid y Miguel Ángel Campos destacó del cuento: "La eficacia del lenguaje, la impecabilidad de la estructura y el valor artístico en general de la obra premiada".


Con este premio su autora, Kristina Ber de Da Costa Gomes, se hace acreedora de una bolsa en metálico de 2.000.000 de bolívares y la publicación de Amor en el Papel Literario del próximo 11 de agosto.


Otras dos piezas recibieron menciones especiales en esta edición: Belladona, de Manuel Llorens y Sifilíticos e integrados escrito por Roberto Martínez Bachrich. Como es tradición, los reconocimientos serán entregados durante la fiesta aniversaria de El Na cional que se celebrará este viernes 3 de agosto.


Cabe destacar que la ganadora recibió una mención en el año 2001 por otra obra titulada Benjamín y la caminadora. Con toda una vida dedicada al ejercicio de la arquitectura, Kristina Ber inició otra faceta creativa justo cuando nacía el nuevo milenio: "Comencé a escribir en 2001, cuando acababa de cumplir los cincuenta; a esa edad fue que comencé a interesarme por la literatura y la escritura. Yo nací en Polonia, crecí en Israel, viví en Suiza y me casé con un portugués, pero a partir de 1975 vivo en Caracas".


Fruto de sus empeños narrativos son premios anteriores como el de Sacven en 2002, el de autores inéditos de Monte Ávila (que publicó en 2004 su libro Cuentos con agujeros) y el reconocimiento del Ateneo de Calabozo en 2005.


La diaria odisea.


Esta escritora comenta que se nutre de lo cotidiano para volcarlo en sus narraciones breves: "Nosotros vivimos en el país de nunca jamás. Siento que la vida cotidiana en Venezuela es muy dura porque las cosas que en otros países son normales acá se convierten en una odisea. Eso es típico de todos los días porque en cada actividad hay un enorme gasto de energía y salud mental. No hablo de la situación actual en la que se ha agudizado la locura burocrática porque siempre ha sido así".


La autora confesó su deuda con el universo de las letras nacionales: "Estoy muy contenta de estar naciendo a otra etapa. Me gustan muchos escritores pero tengo grandes huecos en mi educación literaria, por eso es que no conozco muchos clásicos. Lo que más leo son autores venezolanos y ahora me siento feliz de que nuestra literatura florezca y que cada año hayan más escritores".

martes, julio 31, 2007

fragmento de Amor

"...En ese tiempo no había celulares y las maletas no tenían ruedas. Los viajes eran menos ligeros que hoy, tenían una dimensión de lejanía y trasplante y algo de desamparo también cuando las islas precarias de los aeropuertos abrían sus puertas de vidrio a un mundo con otras reglas, donde gente apresurada se dispersaba con el aplomo de los iniciados. Padres de familia aceleraban el paso en dirección del transporte correcto, mujeres con botas y sombreros de lana abotonaban los abrigos de los niños. Ella no conocía a nadie en esa mega-urbe aparte de su amigo, tenía muy poco dinero. Tras mucho preguntar y leer el mapa, tomó un bus, luego otro, y sólo al final un taxi que la dejó, this is the adress, mam, frente al gran edificio gris con esquinas de piedra. En su incertidumbre acerca de la ausencia de Miguel la visión de la ciudad en la que se estaba adentrando la apabulló con su magnitud llena de amenazas. Era el final de la tarde: el cielo de otoño pendía cual tela tensada sobre los rascacielos en las avenidas que habían atravesado y en la calle Ochenta y siete los escasos comercios estaban bajando ya sus puertas arrollables. ¿Recuerdas la tristeza de ese sonido particular en esa hora particular, mezclado con el rumor del tráfico y las grisuras del atardecer? Típico de ella: nunca se había preocupado de anotar el número de tu apartamento. Estaba atrapada en una red de conjunciones insólitas que la separaban de ti, pero aún trataba de actuar con lógica, pulsó el botón sin número que suponía ser el del conserje y descubrió entonces que el intercomunicador no estaba funcionando. Pulsó ese botón y luego otro, y otro más, presionó con fuerza todos los botones con un pánico que crecía entre el estómago y la garganta. Pero el aparato era puro silencio y la puerta seguía cerrada. A lo lejos una neblina rojiza comenzaba a irradiarse desde las masas oscuras de la ciudad presagiando ya incendios de neón de una intensa vida nocturna, pero aquí, fuera de los carros que pasaban veloces, había pocas siluetas en la calle: una vieja con un perro enorme, un perro solo, dos hombres en chaquetas de cuero que se voltearon al pasar, se dijeron algo incomprensible y reanudaron la marcha. En la esquina, debajo de un modesto letrero fluorescente una puerta se abría de vez en cuando dejando escapar ráfagas de luz y voces de taberna. "

Chicos queridos, este es un fragmento de mi cuento "Amor" que acaba de ganar el concurso de cuentos de El Nacional.
Yo me siento super feliz, se imaginan. Esta mañana tuve un momento terrible al despertar: por unos segundos me pareció que lo había soñado. Pero parece que no, y el cuento saldrá publicado en el Papel Literario el sábado 11 agosto, una semana después de la edición anniversario.

A propósito: Hay un poema de Beatriz que veo aparecer y desaparecer como un fantasma cada vez que abro el sitio . No entiendo qué pasa. No puede ser que nadie más use este blog? Por favor anímenense un poco.!!!

sábado, julio 07, 2007

Kafka y yo graduados con honores, Aula Magna UCV, 6 de julio 2007

miércoles, junio 27, 2007

LA OTRA ISLA

Cuando uno lee algo que lo conmueve debe transmitir el tesoro de la lectura, el único que se multiplica al compartirlo, aunque sea en la islita indolente de nuestro blog. Estoy hablando de la novela que tal vez ya conocen, La otra isla, de Francisco Suniaga. Siempre atrasada, terminé de leerla esta noche. El suspenso alrededor de un indagatorio policial (y del otro, literario, no menos importante) se combina con el lento asentamiento de nuestro conocimiento lector de la isla de Margarita, la de hoy y la que aún permanece debajo de la superficie. Entre visiones de turistas alemanes y de los antiguos habitantes, “naúfragos” en la desolación del presente, se revela la verdadera y cruel dimensión de la degradación humana que anida en nuestra conocida indolencia tropical, hecha de insensibilidad y violencia, de burocracia, amistades y expedientes sepultados en carpetas polvorientas.
Cuando un libro toca ciertas fibras internas nada que se escriba acerca de él pueda transmitir todo su misterio. Éste ha logrado el prodigio (que al menos en mí no se da a menudo) de una profunda identificación con todo lo que cuenta. Los personajes son, hablan y piensan como si uno los conociera, tanto los principales como los apenas esbozados —funcionarios, turistas, policías —las situaciones tienen el acento inimitable de la verdad. Pero no es una verdad exterior, superficial, literaria: lo que transmite se ve y se siente, toda descripción tiene una dimensión vivida de desolación y poesía que, simplemente, conmueve. Los personajes son tratados con un inusual respecto. Sin recaer en descripciones de violencia, tan en boga en nuestra narrativa, la que transmite esta historia en escenas de cría y pelea de gallos es tan fuerte que le sacude a uno el estómago, y las disertaciones políticas del psiquiatra Pedro no suenan a mensaje de autor ni a ensayo en contrabando. La novela se lee con el placer de poder dejarse llevar por un excelente narrador que no defrauda, no aburre ni un segundo, varía las voces, perspectivas y tiempos sin que en ningún momento asome la costura de la técnica narrativa.

sábado, junio 09, 2007

Pequeño homenaje a José Antonio Ramos Sucre en el aniversario de su nacimiento y muerte





Crónica de una entrevista imaginaria a un poeta incomprendido

Espero que la marcha sea feliz y espero no volver

Frida Khalo

Una noche del mes de noviembre de 1929 conocí al poeta José Antonio Ramos Sucre. Mi jefe en el Diario El Universal me dio la pauta del día: entrevistar al poeta quien había sido asignado Cónsul de Venezuela en Ginebra. En el Universal querían hacerle una pequeña reseña antes de que se fuera ya que el periódico siempre le publicaba sus trabajos, aun así, la gente se identificaba más con los poemas del “poeta del pueblo” Andrés Eloy Blanco, o los del mismo Andrés Mata, fundador del Universal Esa tarde me fui a la Cancillería, pero el poeta estaba abrumado de trabajo, su escritorio lleno de documentos y papeles, me dijo: “vaya para la Plaza Bolívar como a las nueve de la noche”. Para nada me extraño la hora pues ya todos conocían de su insomnio y de sus caminatas a altas horas de la noche.

La noche estaba fría, ya “pacheco”, el frío sabroso de la Caracas de esos tiempos, estaba bajando. Nos sentamos en un banco de la Plaza, bajo uno de los faroles. La gente se recogía temprano, y sólo quedaban pocos “tertulianos”. Encendí un cigarrillo mientras observaba al poeta. Sus ojos me hablaban del azul del mar de su “Cumaná” natal. Era elegante, esbelto y un rictus de tristeza cruzaba su cara. Yo llevaba mis apuntes que eran los versos del poeta. Quería preguntarle sobre ellos, tratar de averiguar el por qué de su amargura. Llevaba él tres libros publicados, sus poemas en prosa eran herméticos, llenos de referencias literarias y cultos, diferentes a los otros poetas de la época.

Yo era muy joven en ese entonces pero mi jefe decía que de los reporteros yo era el que tenía más inclinación a la poesía y me había visto por allí con los libros de Ramos Sucre.

Y ciertamente me intrigaba su poesía, me preguntaba cuál profundo dolor podía sentir en su alma para comenzar su primer libro, La Torre de Timón, diciendo Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras…

Al principio de nuestra conversación me habló de su infancia, de los juegos y correrías con sus hermanos en la casona de Cumaná, y los baños de rio y mar. La gran biblioteca heredada, su amor a los libros, su pasión por las obras de Shakespeare durante la adolescencia, sus lecturas del Infierno del Dante. Mientras hablaba de esos tiempos su rictus amargo disminuía, parecía callar los dolores y sólo contaba las alegrías, acaso me asomó el pesó invisible que significaba llevar su famoso apellido. Luego hablamos de su llegada a Caracas, de sus estudios de Derecho, de sus paseos por las urbanizaciones de Caracas en los cuales observaba a las muchachas “ponerse a las ventanas”. En esa época él enviaba sus trabajos a casi todas las revistas y periódicos de Caracas.

Su segundo libro “Las Formas de Fuego” había cautivado mi atención con los diversos “personajes” en que se desdobla su “yo” poético: el mandarín, reyes y doncellas, cortesanas de reinos lejanos, personajes mitológicos, su concepción del “Fausto”, paisajes etéreos y fantasmales tan diferentes al trópico nuestro, como canta en el Mensajero: La luna, arrebatada por las nubes impetuosas, dora apenas el vórtice de los sauces trémulos, hundidos con la tierra, en un mar de sombras. O cuando habla de sus doncellas, frágiles y pálidas, como en Trance: he soñado con la beldad rubia. Miro su despejo y siento su voz

Ojalá hubiera sido yo en ese entonces lo suficientemente culto para hacerle las preguntas correctas, pero él se dio perfecta cuenta de esto y tal vez fue mejor así, ya que intuía que me interesaba genuinamente su poesía. Yo tenía la imaginación y el alma para escucharlo.

De su último libro, El Cielo de Esmalte, hay muchos poemas místicos pero a mi me impresionó el poema “Los Gafos”, en donde toca el tema de la lepra, enfermedad que padecía su gran amigo y poeta Cruz Salmerón Acosta : la noche disimulaba el litoral bajo, inundado. Unas aves lo recorrían a pie y lo animaban con sus gritos. Igualmente la sucedumbre de las arpías. Yo no quería llamar a la puerta de uno de los vecinos. Se habían enfermado de ingerir los frutos corrompidos del mar y de la tierra y mostraban una corteza indolora en vez de epidermis. La alternaban con dibujos penetrantes, de inspiración augural. El vestido semejaba una funda y lo sujetaban por medio de vendas y de cintas, reproduciendo, sin darse cuenta, el aderezo de las momias. Luego Ramos Sucre cierra en forma magistral ese libro con el poema Omega en donde habla de nuevo de su deseo de morir en el cual recrea las palabras del “Apocalipsis”: Cuando la muerte acuda finalmente a mi ruego y sus avisos me hayan habilitado para el viaje solitario, yo invocaré un ser primaveral, con el fin de solicitar la asistencia de la armonía de origen supremo, y un solaz infinito reposará mi semblante.

Ya era tarde cuando me tocó despedirme del poeta, los dos intuimos que no nos volveríamos a ver. Nos estrechamos las manos, me complació ver que estaba agradecido. Ahora después de tantos años me alegra saber que lo entendieron, y sobre todo saber que ya descansa en paz.

En el mes de junio de 1930 la noticia llegó a El Universal, el poeta Ramos Sucre por fin se abrazó a Morfeo.

martes, mayo 29, 2007

"El proceso de esculpir, al igual que el de pintar o el de escribir, comprende un primer plano en el que cuesta emplearse. Un rústico periodo donde el miedo te impide el ejercicio. In miedo que incita a la deserción y a la fuga: cualquier data del entorno atrae tu atención, te arroba y te seduce en detrimento del trabajo. Si te esmeras y consigues salvar ese obstáculo haciendo un denodado esfuerzo por concentrarte, lograrás consagrar un buen número de horas diarias a la creación. A esta la llama él la fase del oficio, que es lo mínimo que se exige a todo iniciado, y no conlleva más propósito que fijar la atención en lo que se hace. Se dice fácilmente, pero no lo es. Muchos se ven obligados de echar mano de insospechados recursos para conseguirlo. No obstante, la mayoría se queda en la carretera. Es la etapa a la que hay que aspirar. Se logra, pero supone demasiado sacrificio, demasiado tesón. El diálogo con la obra entraña periodos de gran concentración en los que el escritor, el músico, el pintor, se cuece en sí mismo en un torrencial monólogo interior, se acrisola y avanza hacia un punto desconocido, pero en unidad. En esa medida y si el quehacer es sostenido puede llegar el salto. No suele ocurrirle a muchos, pero si sucede, el universo cobra sentido, los materiales se acoplan, las piezas encajan y la belleza te comienza a sonreír. Es la fase de las endorfinas. El trabajo te las hace segregar. El placer se vuelve un estado y la concentración un vicio. " Oscar Marcano, Puntos de sutura
Amigos, celebro con ustedes este fragmento donde cada quien puede tocar el estado de sus propios silencios. En mi caso, aunque comencé con las endorfinas, y ahora no logro pasar a la segunda etapa. La del oficio. La de la concentración. Tal como lo dice Oscar, el maestro de las palabras exactas, el entorno, el trabajo, la salud, los quehaceres cotidianos y especiales me invaden con sus urgencias, con el primero termino esto, y cuando lo termino, hay que llenar alguna planilla o se echa a perder la lavadora o un amigo llama para compartir lo que se sabe y todavía se ve en un canal y dos o tres frecuencias radiales que quedan, y aunque casi no logro escucharlo por culpa de las sirenas y los cacerolazos es importante hablar de esto, como para afirmar nuestra cordura frente a la realidad. La realidad sigue ahí, conmigo o sin mí, y no es sólo por culpa de sus apremios que mi propósito de concentración se aleja como un espejismo. No me cuesta concentrarme en mi trabajo, en modelado 3D de complicados detalles metálicos, o en una tesis académica (a propósito: resultó excelente), lo extraño es ese bloqueo interno que se opone a todo afán de eficiencia a la hora de armar, por ejemplo, una sinopsis, un esqueleto para una novela, noveleta, cuento, el simple trazado de ruta cuando pongo las manos en el teclado, en vez de dejarme llevar por lo que viene solo... hasta que se tranque.
Quería compartir esto con ustedes, especialmente con Humberto quien, creo, en algún momento, había conseguido ese segundo nivel: el de la concentración y el oficio.
A propósito: les recomiendo este libro. Es una joya de palabras exactas, de una resignada sabiduría aderezada con un chorrito de sentido de humor en lo más profundo que implica este término. A través de la gelatinosa superficie del sin-sentido de la vida plasmado en un entramado de historias poco conexas, se transmite una sensación precisamente opuesta, la del profundo sentido, que sólo se cuela a veces por el filtro del arte y la literatura.

sábado, mayo 26, 2007

Contra el silencio

Con la seguridad que nos da el tiempo y la historia, las palabras se desvanecen, se cristalizan y en su transparencia damos por sentado que detrás encontraremos siempre la cosa dicha. Pero, a veces, ocurre un movimiento, un golpe de realidad hace que la palabra se vuelva opaca y problematizamos la relación entre la palabra y aquello que nombra. Todo se nos hace oscuro y tenemos que volver atrás y encontrar una nueva definición, o reencontrar aquel referente que se nos ha perdido.

Libertad es una palabra opaca, la creíamos segura y ahora no sabemos qué indica. Las palabras a veces callan, pero hay que hacerlas hablar de nuevo.

Históricamente, limitar la libertad por la igualdad ha devenido en totalitarismo. ¿Quién dice qué se límita? ¿Hasta qué punto? ¿a quién se limita? ¿Y quién define qué igualdad se persigue? Limitar la libertad es un acto de poder, y todo poder tiende a particularizarse en quien lo ejerce. Al contrario, libertad como precondición de la igualdad, supone la existencia de un espacio social en el que debemos reconocernos como sujetos con pretensión de libertad: el otro/el mismo.

La democracia se entiende, hoy en día, como un sistema en el que funcionan los mecanismos para limitar el poder. Toda concentración de poder debe verse con desconfianza, tanto del estado como de monopolios empresariales. Se han fragmentado las nociones totalizantes, los esencialismo y las trascendencias (la Razón, la Historia); se debe fragmentar también el poder. Desde el poder del Estado jamás podrá el ciudadano emprender acciones sociales reivindicativas porque el poder en el Estado se queda en las manos de quien lo ejerce.

Hay que volver a pensar cada palabra, en especial Libertad, Reconocimiento, Igualdad, Diferencia. Hay que hacer hablar a las palabras de nuevo, si no, mañana sólo habrá silencio.

miércoles, mayo 16, 2007

presentacion Eloi

Muchachas, muchachos, les paso un pequeño informe de la presentación del libro de Eloi el 15 en el Celarg:

El escritor y periodistas Eloi Yague presentó en el Celarg su novela "cuando amas debes partir", con la que ganó el premio Salvador Garmendia, en un acto realizado en al biblioteca Isaac Pardo del Celarg.

La novela fue publicada por la editorial Planeta, que firmó un acuerdo sobre los derechos con la Casa Nacional de las Letras, que auspició el concurso ganado por la novela.

Algunas citas de los que se escuchó en el coloquio:

Carlos Sandoval: "la novela policial latinoamericana usa el género policial para abarcar otro tipo de relato". "En Venezuela en los años 70 es cuando los escritores se plantean una narrativa más o menos policial y luego vino una especie de boom con los trabajo de Marcos Tarre quien publicó un conjunto de novelas policiales". "De los 70 para acá el Celarg instauró los talleres que permitieron crear el compromiso artístico, que se supone la escritura. Los escritores se dan cuenta que la escritura no es un asunto de un fin de semana o de unas vacaciones sino que es una actividad constante. La obra de Eloi es importante porque es una de las pocas que practica el género policial y ya Castelmar goza de cierta presencia en la narrativa".

Eloi: "Después de esta novela me siento como liberado de un peso, pero todavía falta mucho. Yo empecé escribiendo poesía en los talleres del Celarg, pero estaba equivocado y eso me lo hizo ver Luis Alberto Crespo. En mis novelas siempre hay un helicóptero, la receta de un cocktail y un poema, así poco a poco voy publicando mis poemas y de aquí a 100 novelas habré publicado mis poesías". "Aquí casi no se escribía novelas, se decía que eso era muy complicado". "La novela negra surge como una forma litetaria de la crisis económica y social. Yo me comprometí al anunciar que escribiría no una sino tres y además lo anuncié, que es lo peor". "En un momento me quedé bloqueado y me tomé unas vacaciones. Creo que en la primera noche es esas vacaciones tuve un sueño, soñé la novela desde el título hasta la última página y comencé a escribir seis meses hasta que la terminé (las Alfombras gastadas...)". "Cuando amas... debía ser la primera de la serie porque era la presentación de Castelmar". "Todo lo que escribo es autobiográfico. Ahora estoy trabajando en la Princesa flotante". "¿Cómo hablar de un crimen sin hablar del amor si hay amores que matan?". "Esta es una novela negra porque hay una investigación en marcha, es roja porque Castelmar enrojece después de haberse olvidado de sus ideales de izquierda y es rosa porque toda historia de amor tiene su historia es rosada. Es decir son tres novelas en una". "Por ahí hay un blog que critica mi novela diciendo que es muy incoherente y me parece maravilloso que sea incoherente, un novela que menciona personajes como Jim Morrison, Teodoro, Orlando Araujo (lee una lista de 30 personajes) no puede ser coherente". "En la novela policial hay una investigación en marcha, en la novela negra lo más importante es el contexto social que dibuja y todo lo demás que uno le pueda agregar".

Néstor

lunes, mayo 07, 2007

Amigos de Tapara: Me encantaría que me acompañen este día!!!!! (que por fin llegó)


Fecha de la defensa del trabajo de grado titulado:
EL ESPACIO EN LA FICCIÓN DE DOS OBRAS CONTEMPORÁNEAS
El Jinete Polaco de A. Muñoz Molina y Agua Quemada de C. Fuentes.
presentado por la ciudadana Kristina Ber de Da Costa Gomes, para optar al grado de Magíster Scientiarum en Literatura Comparada


Jurado: M. del R. Alonso De León (tutora-coordinadora)María Pilar Puig MareJudith Gerendas
Fecha: miércoles 16 de mayo 2007Lugar: aula 2 - 1° piso C.C. Los ChaguaramosHora: 10:00 a.m.

Una tarde con Truman

Hace algunas semanas Das Literaturhaus de Hamburgo organizó un evento llamado “Una tarde con Truman Capote” y el invitado principal era Gerald Clark, su amigo y biógrafo, el hombre que en palabras de Capote: “me conoce mejor que nadie, incluyéndome a mi mismo”.

Aunque hubo una introducción formal del invitado por parte de los organizadores la tarea estuvo mejor cumplida por el mismo Clark con sus primeras palabras: “A Truman le hubiese encantado un evento como este. A él le encantaba la atención”. Lo dijo casi como una disculpa por la ausencia de quien todos queríamos ver y a quien él humildemente representaba. Ese tono familiar fueron todas las credenciales que necesitó Gerald Clark para despertar aun más nuestro apetito por los detalles, por los chismes, por los secretos.

“Conocí a Truman en una fiesta en New York. Estaban presentes los ricos y famosos de la ciudad. Yo estaba conversando con un amigo cuando apareció Truman por la puerta. Todo el mundo se apartó como si Moisés hubiese alzado los brazos para abrir el mar Rojo en dos.” Si eso no nos dejó una buena imagen de quien era Capote tal vez lo siguiente sería aun más gráfico.

“Un día estuve con Truman en el preestreno de una película. En esa época iba a escribir un artículo sobre él para la revista Esquire. Al salir Truman propuso que fuésemos a cenar. Yo le dije que no podía porque era mi cumpleaños y tenía que ir a casa donde me esperaba mi familia para una pequeña fiesta. A lo que él respondió: ‘entonces tenemos que buscar un regalo para Gerald’. Levantó la manga de su camisa, desabrochó el bellísimo reloj Cartier que traía puesto y me lo dio. Yo le dije que no podía aceptarlo. Obviamente no podía aceptar un regalo de alguien sobre quien estaba escribiendo. Él insistió y sin poder luchar más me fui a mi casa. A los pocos días le envié el reloj de vuelta. A él no le gustó para nada y me dijo: ‘sabes que no te lo hubiese dado si realmente no hubiese querido que te lo quedaras’.

Y las anécdotas continuaron. “Una noche Truman y dos hombres tomaron un taxi para ir a un club gay en Harlem. Cuando se montan en el taxi el taxista les dice: ‘y ustedes chicas a dónde se dirigen’. Y Truman con desagrado le respondió: ‘usted está contratado para manejar el taxi, por lo tanto, voltéese y maneje’. Truman nunca tuvo problemas con su homosexualidad. Hay hombres que hacen lo imposible por esconderlo. Se casan, tienen hijos, hacen una miseria de sus vidas y hacen miserable la vida de su familia. En el caso de Truman todo eso era innecesario porque era obviamente gay”. Pero a pesar de esto Clark nos aclaró el siguiente detalle. “Truman adoraba a las mujeres. Muchos creen que a los hombres homosexuales no les gustan las mujeres pero es falso. Después de Casanova no creo que haya habido otra persona que adorara tanto a las mujeres como Truman.”

Y de allí Clark nos llevó a conocer un poco mejor al Capote más conocido. Al escritor. “Truman siempre quiso ser un escritor. Más aun, siempre quiso ser un escritor famoso. Al lograrlo, se volvió adicto. Disfrutaba ser el centro de atención. Pero también descubrió que la atención lo perseguía a todos los lugares, incluso en los momentos más inoportunos. Cuando Truman escribía cuentos, a finales de los años 40s, los mejores cuentos se publicaban en las revistas para mujeres. Estas revistas contaban con excelentes editores de ficción que gracias a la creencia de que las mujeres no se interesaban por ese tipo de literatura lograron publicar cuentos muy atrevidos, entre ellos los de Truman. Por supuesto, esa era la época en que la gente leía cuentos, algo impensable hoy en día”.

Luego nos habló de los libros de Capote. “Desayuno en Tiffany’s es uno de mis libros favoritos. Es una comedia romántica sobre una época muy particular como lo fue la mitad de la Segunda Guerra Mundial. Truman se inspiró en varias mujeres que conocía para el personaje de Holly Golightly. Mujeres como ella ya no existen. Holly es un mujer a comienzos de sus 20s, elegante, liberal, lista para divertirse y para entretener a un hombre, incluso a un precio. Hoy en día las mujeres juegan el juego de otra manera. La película que es recordada por todos sin lugar a dudas es muy entretenida pero no creo que refleje esto”.

Y después entramos en un tema espinoso: el libro con el cual Capote se aseguró un puesto de honor en la historia de la literatura universal, A sangre fría. Clark abrió el camino con una pregunta: “¿Por qué ya siendo un escritor consumado y celebrado Truman gira su atención hacia un proyecto como el de A sangre fría?” La respuesta creíamos saberla pero aun así no nos arriesgamos a equivocarnos y seguimos escuchando. “Truman consideraba que el periodismo no había logrado su objetivo, que es el arte. Truman había hecho ya varios intentos. Viajó a Rusia para escribir The muses are heard donde relata la misión cultural de la The Everyman's Opera en la Unión Soviética a mediados de los 50s. Truman lo hizo no porque creía en la importancia histórica del evento sino porque le parecía sumamente divertido. También escribió un perfil sobre Marlon Brando que es lo mejor que se ha escrito sobre Brando hasta los momentos aunque Brando haya dicho que en vez de haber hablado con Truman debió haberlo matado. Truman en ese momento estaba escribiendo una novela y al parecer no iba muy bien. Además él tenía muchas ganas de escribir no ficción. Por eso cuando lee el artículo en el New York Times algo hace click. Proviniendo de un pequeño pueblo Truman sabía lo que un acontecimiento como aquel podía hacer a una pequeña comunidad. En ese momento, nadie sabía quién había cometido los asesinatos, ni siquiera se esperaba que los culpables fueran encontrados. Luego, con el desarrollo de los hechos, lo que iba a ser un artículo para The New Yorker se trasformó en un libro.”

Luego hubo una pausa para leer un extracto del suceso relatado por Capote y en pocas líneas cambió completamente el humor de la audiencia. Al finalizar seguramente había preguntas pero nadie se atrevió a interrumpir el silencio. Clark nos ayudó a salir del trance. “Truman no podía soportar el hecho de ser un periodista y a la vez ser un amigo de los asesinos. Esto le produjo un gran dilema moral. Él sabía que su libro iba a ser un best-seller. Y esto es algo poco usual. Casi ningún escritor sabe a priori que su libro será un éxito. En este caso, era distinto. Todo el mundo estaba esperando por el libro. El proceso de apelación del sistema judicial americano puede ser interminable. Esto alargó el caso aun más de lo esperado. Truman tenía el libro prácticamente listo excepto el último capítulo que era por supuesto la ejecución. Él quería terminar de una vez con la historia. Por eso a la vez que era su amigo, los quería muertos. Y cuando se refería a Perry, el problema era más serio. Perry era como su lado oscuro”.

Inevitablemente después vino la película Capote basada en sólo 50 páginas de la biografía que Clark escribió bajo el mismo título, las páginas que relatan los años en que Capote escribió A sangre fría. La película ha impresionado a todos no sólo por su elegante producción sino por las magistrales actuaciones y Clark parece estar de acuerdo. “Phillip Seymur Hoffman hizo un magnífico trabajo. Truman tenía una voz muy particular, muy aguda. Algunos decían que era tan aguada que sólo los perros podían escucharla. Yo he visto a muchas personas tratar de imitar la manera de hablar de Truman pero creo que sólo Phillip ha logrado hacerlo bien. Él usó mucho material audiovisual público de Truman pero yo le presté material privado de mis entrevistas porque cuando Truman hablaba en televisión su voz era aun más aguda”.

El tiempo se acababa y la sesión de preguntas sólo permitió una de un caballero desesperado por algo que siempre quiso saber: ¿Por qué Capote decide romper públicamente la confianza de sus amigos en sus escritos posteriores? Clark como buen biógrafo sabía la respuesta pero ante todo es un escritor y como tal no pudo evitar recurrir a la anécdota y los presentes se lo agradecimos. “Recuerdo cuando Truman me dio a leer el artículo antes de que saliera publicado. La Côte Basque, como un restauran famoso de New York. Estábamos en la casa de playa de un amigo. El dueño estaba ausente. Truman me dio el artículo y lo leí bajo un toldo mientras él descansaba sobre un colchón de aire en la piscina. Yo reconocí a varios personajes fácilmente. Otros me los dijo Truman. Cuando terminé de leer le dije con cierta preocupación: ‘Truman, ¿no crees que se van a molestar?’ Y el me respondió con desdeño: ‘Na, son demasiado tontos para darse cuenta’. El caso es que al final sí se dieron cuenta. Truman estaba en una senda autodestructiva. Él pensaba que estas personas lo trataban como un bufón. Él era invitado a las fiestas, a los yates, pero según él sólo como entretenimiento y sin prestarle el respeto que merecía por lo que era, un gran escritor. Por lo tanto, él quería de alguna manera vengarse. Estas eran personas que decían que lo apreciaban mucho y que de un día para otro dejaron de hablarle”.

El moderador anunció la clausura de la conferencia y agradeció la presencia de todos pero Clark pidió un momento. Antes de irnos quiso leernos unas líneas de una carta que Perry, uno de los asesinos de A sangre fría, le escribió a Capote.

En la misiva Perry escribió lo siguiente: “Sigo preguntándome, cuál puede ser el propósito del libro. Creo que esa es la pregunta importante”.

La frase quedó en el aire y se disipó con el bullicio de la gente buscando la salida de la sala. Clark no lo dijo pero a mi no me queda duda al respecto. Estoy seguro que la misma pregunta se la hizo Capote y lo persiguió hasta su último día.

martes, mayo 01, 2007


Mi mayo del 68

Siempre que llega un nuevo aniversario de los sucesos que ocurrieron en París durante aquel convulsionado mayo del 68 me embarga una extraña emoción, y es que viví esos acontecimientos muy de cerca aunque estaba a miles de kilómetros de París.

Caracas era para ese entonces una ciudad apacible a pesar de que la guerrilla le daba al gobierno de Raúl Leoni -Presidente de Venezuela en ese tiempo- algunos dolores de cabeza. El color no había llegado a la televisión, ni la inmediatez de las noticias era como ahora, sin embargo, esas imágenes en blanco y negro de todo lo que pasó en el mundo durante ese año inolvidable, me impactaron para siempre.

Mi hermana estaba estudiando en París. Había partido un año atrás y teníamos con ella el contacto que se podía tener en esa época, es decir, esperar por semanas por la contestación de una carta y llamarla muy de vez en cuando porque las llamadas eran bastante caras y a través de engorrosas operadoras internacionales.

Mi existencia hasta ese año había sido tranquila, estaba por empezar la adolescencia, pero ciertos acontecimientos no podían dejar de llamarme la atención. La guerra de Vietnam, el asesinato de Martin Luther King, otro de los Kennedy, Robert, era asesinado; los Beatles en pleno apogeo. Demasiadas cosas como para permanecer indiferentes. Recuerdo muy bien las noticias narradas por el “Walter Cronkite” venezolano de ese entonces, Amado José Pernía, quien con su particular voz, narraba las noticias en “El Observador”: “extra, extra”, decía, “las fuerzas norteamericanas y las del Vietnam del sur acaban de protagonizar un fuerte combate” “las bajas en ambos bandos son considerables”.

Mientras, allá en París, mi hermana vivía en una residencia en el Boulevar Raspail, muy cerca de la Soborna. La última vez que habíamos sabido de ella fue a finales de abril -estaba haciendo frío- nos contó, “París está más bello que nunca”, “hay algunas protestas estudiantiles en Nanterre”, eso era todo, nada hacía sospechar lo que estaba por ocurrir.

Y en verdad la cosa comenzó por Nanterre. Allí los estudiantes de movimientos de izquierda se habían organizado y tenían un líder: Daniel Cohn-Bendit, un estudiante de sociología de 23 años. Ellos exigían mayor libertad de expresión política. La detención de “Dany el Rojo” –como le llamaban- causó la ira de los estudiantes. La protesta se extiende a París, se llama a paro nacional de universidades y se unen los trabajadores a la protesta. Hay huelgas de todo tipo que paralizan a Francia. Llegan las imágenes. Veíamos abismados a los estudiantes barbudos arrancando adoquines y lanzándolos a los gendarmes, barricadas por todas partes, obreros marchando, huelga general. Tenían un grito de guerra: “Prohibido Prohibir”.

Mi casa se volvió un caos, mis padres entraron en pánico, sobretodo mi mamá, quien se imaginaba a mi hermana pasando hambre. A mi me parecía todo de lo más emocionante. La gente nos llamaba para preguntar si teníamos noticias pero resultaba imposible comunicarnos por teléfono con París.

A finales de mayo llegó una carta, un amigo de mi hermana había podido llegar hasta Bélgica y pudo enviarnos esta nota de su parte.

Paris, mayo 1968

Querida familia:

Por fin logro escribirles estas cortas líneas para dejarles saber que estoy bien. Estos días han sido de muchas emociones. Desde la residencia podemos oír con claridad –tal vez demasiada- el sonido de las bombas lacrimógenas y los gritos y consignas de los estudiantes. Hay un estado general de agitación por toda la residencia y nos han pedido a los estudiantes extranjeros que no nos involucremos en los disturbios. Les tengo que confesar que no he podido dejar de bajar, aunque sea un par de veces, a la Plaza de la Sorbona, allí se concentran los estudiantes y sus debates políticos son más interesantes que cualquier clase de filosofía. Mamá, no te preocupes, en la residencia nos dan el desayuno y entre todos los estudiantes nos las arreglamos el resto del día. Hermanita, con lo curiosa que eres sé que todo esto te debe parecer muy emocionante, ya te contaré todo con detalles.

Los quiero, no se preocupen……”

Para finales de mayo la calma llegaba lentamente a Francia y también a mi familia. Hice un alto en mi tranquila existencia para tratar de comprender lo que estaba pasando en el mundo. Un mayo inolvidable visto por un par de ojos grandes e inocentes que estaban despertando.

Beatriz Calcaño