sábado, diciembre 20, 2008

de: Mis espacios de consuelo

Encontrar pensamientos así, tan agudamente verdaderos, es como encontrarse con un buen amigo en una tasca con chimenea en una noche de frío y viento. Provoca compartirlos, como pequeños regalos de Navidad. Éste viene de "El Telón" de Milán Kundera:

Deduzcamos de ello una regla general: el alcance existencial de un fenómeno social no es perceptible con mayor acuidad en el momento de su expansión, sino en sus comienzos, cuando es incomparablemente más frágil que lo que será en el futuro. Nietsche señala que en el siglo XVI Alemania era el lugar donde la Iglesia estaba menos corrompida y que por eso se dio la Reforma precisamente allí, porque sólo en “sus comienzos la corrupción se dejó sentir como intolerable”. La burocracia en la época de Kafka era un niño inocente al lado de lo que es hoy y, sin embargo, fue Kafka quien puso al descubierto su monstruosidad, que desde entonces ha pasado a ser trivial y ya no interesa a nadie. En los años sesenta del siglo XX, brillantes filósofos sometieron “la sociedad de consumo” a una crítica que, a lo largo de los años, se ha visto tan caricaturescamente superada por la realidad que ya no nos molestamos en proclamarla. Porque hay que recordar otra regla general: mientras la realidad no se avergüenza de repetirse, el pensamiento, ante la repetición de la realidad, termina siempre por callar.

No hay comentarios.: