martes, enero 27, 2009

Los grandes de las letras hispanas se digitalizan



¿No les parece esto de lo último?

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4 comentarios:

Becalei dijo...

Si existe algun olor que atesoro, es el olor de los libros. Cuando trsbajaba en la libreria y me tocaba abrir en la mañana, ansiaba recibir ese primer "golpe de olor" que daban los libros. Era un momento unico e irrepetible hasta el siguiente.
Si estaba "desocupada" me iba al fondo, mi lugar favorito,alli se concentraba ese olor a humedad y sabiduria.
que vivan los libros!
Bea

Humberto dijo...

Hola a todos. Bueno, como buen territorio plural que es Tapara, dejo aquí mi comentario. No veo problema alguno en la posibilidad tecnológica de que el texto llegue por otras vías, por otros medios, más allá del papel. La materialidad del signo, de la palabra, produce prácticas culturales. La imprenta y el papel produjeron cambios en la literatura misma. El cine y la fotografía produjeron cambios en la subjetividad y en como experimentamos el mundo y, por ende, en la literatura. La digitalización de textos seguramente produzca cambios en nuestras prácticas, pero no por ello la literatura estará condenada.
No estoy de parte de la digitalización de textos por un asunto de ecología, creo haber leído que la industria del papel cosecha territorios para utilizarlos en su producción, por lo que no creo que "bosques" enteros estén "condenados" por la industria del papel. En todo caso, no estoy cerrado a las posibilidades de la tecnología. Que hay que regularlo, por supuesto, la industria de la música y el cine se han visto afectados por la piratería y es un riesgo altísimo que la circulación de textos se desplace hacia la internet, pero no porque en sí misma la digitalización sea negativa. Son nuevos retos que las editoriales deben plantearse, ya veremos. Un abrazo.

José M. Ramírez dijo...

Desde mi punto de vista este no es un tema tecnológico; que el soporte sea papel o digital no es el tema central. Mi preferencia está en el papel, aunque los medios electrónicos y los virtusles, como este, me parecen muy válidos y en ocasiones incluso más honestos que los sistemas tradicionales de edición.

El problema es que estas estrellas (y aquí me refiero a su dimensión comercial no a su dimensión literaria) aborden la internet con sus maquinarias editoriales y desvirtuen un medio que, en general, es de interacción libre y autogestionada.

Coincido con Humberto en que esto no tiene nada de verde, a pesar de que seguro usaran este sello como arma de mercadeo.

Coincido también con Beatriz en que no existe nada, por los momentos, que se compare a la experiencia de leer un libro.

Marilena Vivas dijo...

Paro la lectura, acaricio la tapa y la contratapa del libro donde Soraya llora en la Torre de La Cautiva, tomo una copita de licor de “Orujo”, pruebo una tostada con jamón serrano, me sumerjo en el recuerdo de los días pasados en Granada, y, “Los cuentos de la Alhambra” son el preámbulo para organizar el álbum fotográfico de mi reciente viaje.

Después de leer este anuncio, sé que no puedo tocar, para el ensueño, la pantalla de mi laptop. No sé si cuando pare de leer y apague mi ordenador, al día siguiente, volveré a encontrar la misma publicación en la misma dirección electrónica. Me explico: hace unos dos años leía con frecuencia una página literaria que ya hoy, no existe y eso me convenció de que es necesario guardar en físico toda publicación. Es como en las empresas, si se infecta la red se pierde la base de datos, y toca recurrir a los archivos de papeles que guardan por años como único soporte de su trabajo.

Los libros han sobrevivido a siglos de historia, y espero siga así.

Saludos