jueves, junio 22, 2006

Tú, a quien yo no confío mis largas horas sin sueño;
tú que tan tierna me calmas como una cuna meciéndome.
Tú que tu insomnio me ocultas, dime si soportaremos
la sed que nos magnifica, sin abandono.

Rainer Maria Rilke



Se trata de ubicar un punto
en medio de la noche
un punto brillante
y anclarse a él

Sostener la mirada
y orar para que las imágenes vengan

Orarle al punto
orarle a la memoria
al dios de la memoria
al creador de los recuerdos

Sentir la lluvia
el barro entre las manos
saber entonces
que fuimos niños

El amor
(de algún extraño modo lo sé)
viene de esos días
en que no había recuerdos

La vida llegaba hasta el árbol
al que un día corrimos
a protegernos de la lluvia

Ese árbol que nos acariciaba
y cerraba nuestros ojos
con un beso

Llevo a mis ojos
esta noche
las ramas de ese árbol
con estas manos
que no han olvidado el barro

Y doy gracias
al dios de la memoria
por el sueño

5 comentarios:

Becalei dijo...

José:Tapara quedó hermosamente inagurado con tu poema,
Beatriz

Leoneidy dijo...

Como siempre, advierto, siempre hablo de cómo lo haría yo, me cuesta mucho ponerme desde la perspectiva del que escribe. Así que, tratando de respetar las ideas (porque a partir de lo que leo siempre se me ocurre algo más) trato de hacer las acotaciones que me parecen más lógicas, aunque, algunas son medio disparatadas, son pensamientos en altavoz, perdónenlos. Bueno, aquí van mis observaciones:
Creo que podría eliminarse del primer verso "un punto". De la segunda estrofa, me atrae la idea de pasar a un tercer renglón "para que las imágenes vengan", me parece interesante darle más peso y espacio a "orar", sobre todo por lo que sigue. En la cuarta estrofa, se me ocurre simplemente decir "qué fuimos", pues luego puedo intuir a lo que te refieres, al mencionar "viene de esos días/
en que no había recuerdos". Allí mismo pero en el verso anterior, te comiste un acento, "lo sé".
En la penúltima estrofa hay algo que no me cuadra. Se me ocurre:
Con estas manos
(que no han olvidado el barro)
llevo a mis ojos
las ramas de ese árbol
Me encanta el cierre. Y el comentario general del contenido te lo debo.
Un beso, l.
P.D.: Gracias por ser tan diligente y crear este blog.

krina dijo...

Aún no he conseguido los guantes para tocar un hecho poético en español, entonces como siempre sólo puedo hablar de qué parte del poema me ha tocado el corazón. En este caso la maravilla del tiempo en que no había recuerdos y la vida llegaba hasta el arbol al que corrimos. Debe ser un recuerdo universal porque encajó directo en mi memoria. También el toque de naturaleza, el barro, el arbol protector, metáfora de los padres (me hizo pensar en el libro de Shel Silverstein El arbol generoso)
Qué buena idea este blog!
Creo que nos vamos a pronuncioar mejor en él que en la página web

José M. Ramírez dijo...

Gracias Beatriz.

José M. Ramírez dijo...

Leo, gracias por el tiempo que te tomaste en leer y comentar el texto.