Javier Meneses Linares. Universidad del Zulia
La tierra giró para acercarnos
giró sobre si misma y en nosotros
hasta juntarnos por fin
en este sueño
Eugenio Montejo
Cambalache III
El próximo 25 de mayo, en el Centro Cultural Chacao, estaremos llevando a cabo la tercera entrega del Cambalache. La idea es llevar todos los libros que ya hayas leído o que piensas que no leerás e intercambiarlos por otros de tu interés. Las dos entregas anteriores fueron un rotundo éxito y esperamos que la próxima que se avecina lo sea también. Te esperamos. Centro Cultural Chacao, Av. Tamanaco, El Rosal. Hora: 11:00 am a 3:00 pm. Entrada libre.
"Amor constante más allá de la muerte"

| En noviembre Venezuela sede del Primer Encuentro Internacional de Narradores A este encuentro de la narrativa, asistirán escritores nacionales e internacionales, los cuales formarán espacios de opinión, debate y pensamiento para aquellos interesados en la materia, y disfruten de la literatura hispana. |
| Prensa Web RNV 29 Octubre 2007, 08:48 AM |
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Por Néstor Rojas Mavares
Caracas – Un selecto grupo de amantes de la palabra se reunió el martes 16 de octubre para compartir una muestra de la creación poética del grupo Imago Mundi, del cual forma parte Beatriz Calcaño, integrante además del encuentro de narradores Tapara.
La cita se efectuó en la librería El Buscón en el Trasnocho y además de las piezas poéticas del taller dictado por Mharía Vázquez Benarroch, los asistentes pudieron disfrutar de un recital musical de cuatro y guitarra que dio al encuentro un ambiente propicio para desatar pasiones.
Beatriz, Bea como se le conoce en los dominios de Tapara, presentó tres piezas de su cosecha que hicieron suspirar a los presentes, entre los cuales estaban su esposo Eduardo y su hijo Iván, quienes aplaudieron el torrente de palabras y sentimientos que surgieron de la voz de la autora.
Sus piezas expuestas se titulan: Cien Dagas, Regalo y Álbum
Los compañeros de Bea, Héctor Vera, Yen Martínez, Oscar Morffes, Julieta Montenegro, Dayane Fraile y Leonardo González Alcalá, no se quedaron rezagados y ofrecieron su creación como una ofrenda para los sentimientos humanos.
La poeta Mharía aclaró que un poema repetido por dos talleristas titulado “la fruta prohibida” no se trataba de una copia o repetición sino que era parte de un ejercicio de las sesiones.
Beatriz dijo sentirse emocionada por los avances alcanzados en el taller y explicó que la muestra leída forma parte de un proyecto más ambicioso dentro de su carrera en la poesía.
En el recital, el grupo Tapara estuvo representado por Krina Ber y Néstor Rojas Mavares, quienes brindaron, celebraron y se sintieron como en familia en el taller de poesía.
"Todo lo que tenga que ver con la palabra nos concierne", expresó Néstor.
Bea dijo que el poema de los suyos que más le gusta es: “Regalo”..." y dice: es un poema que salió de una sola vez, no le tuve que agregar o quitar nada, y que atrapó un breve instante de felicidad para siempre”

Barcelona. (Efe).- Nacida el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah (actual Irán) de padres británicos, Lessing es una escritora que ha plasmado buena parte de su experiencia autobiográfica africana en su obra.
Entre los labios de él y los de ella
un muro invisible
Orden de prohibición
sus manos
Al mirarse
Sólo encuentran
posibilidades de
calles ciegas
Esperan por ellos
diferentes brazos
separados domicilios
Beatriz C.

Un día xxx de 2007
Esperanzas
Cuando la vi lo supe de inmediato. Pelo muy corto, demasiado corto, ojeras profundas, la piel reseca. Sin embargo tenía una sonrisa gentil, ajena a lo que su cuerpo me contaba. Preguntó por un libro para niños, en el momento no supe que decirle, no me sonaba el título. Ella fue a revisar los estantes, de pronto oí una exclamación de complacencia y levanté la cabeza, venía hacia mí con un libro entre sus delgadas manos. Estaba contenta y entendí que con el libro quería distraer el dolor de un niño, ya su dolor ella lo enterraría como pudiera.
Cuando la vi lo supe, ella venía del infierno, pero pensé que mientras ese sonrisa la acompañara quedaban esperanzas.
Beatriz C.


Crónica de una entrevista imaginaria a un poeta incomprendido
Espero que la marcha sea feliz y espero no volver
Frida Khalo
Una noche del mes de noviembre de 1929 conocí al poeta José Antonio Ramos Sucre. Mi jefe en el Diario El Universal me dio la pauta del día: entrevistar al poeta quien había sido asignado Cónsul de Venezuela en Ginebra. En el Universal querían hacerle una pequeña reseña antes de que se fuera ya que el periódico siempre le publicaba sus trabajos, aun así, la gente se identificaba más con los poemas del “poeta del pueblo” Andrés Eloy Blanco, o los del mismo Andrés Mata, fundador del Universal Esa tarde me fui a
La noche estaba fría, ya “pacheco”, el frío sabroso de
Yo era muy joven en ese entonces pero mi jefe decía que de los reporteros yo era el que tenía más inclinación a la poesía y me había visto por allí con los libros de Ramos Sucre.
Y ciertamente me intrigaba su poesía, me preguntaba cuál profundo dolor podía sentir en su alma para comenzar su primer libro,
Al principio de nuestra conversación me habló de su infancia, de los juegos y correrías con sus hermanos en la casona de Cumaná, y los baños de rio y mar. La gran biblioteca heredada, su amor a los libros, su pasión por las obras de Shakespeare durante la adolescencia, sus lecturas del Infierno del Dante. Mientras hablaba de esos tiempos su rictus amargo disminuía, parecía callar los dolores y sólo contaba las alegrías, acaso me asomó el pesó invisible que significaba llevar su famoso apellido. Luego hablamos de su llegada a Caracas, de sus estudios de Derecho, de sus paseos por las urbanizaciones de Caracas en los cuales observaba a las muchachas “ponerse a las ventanas”. En esa época él enviaba sus trabajos a casi todas las revistas y periódicos de Caracas.
Su segundo libro “Las Formas de Fuego” había cautivado mi atención con los diversos “personajes” en que se desdobla su “yo” poético: el mandarín, reyes y doncellas, cortesanas de reinos lejanos, personajes mitológicos, su concepción del “Fausto”, paisajes etéreos y fantasmales tan diferentes al trópico nuestro, como canta en el Mensajero: La luna, arrebatada por las nubes impetuosas, dora apenas el vórtice de los sauces trémulos, hundidos con la tierra, en un mar de sombras. O cuando habla de sus doncellas, frágiles y pálidas, como en Trance: he soñado con la beldad rubia. Miro su despejo y siento su voz
Ojalá hubiera sido yo en ese entonces lo suficientemente culto para hacerle las preguntas correctas, pero él se dio perfecta cuenta de esto y tal vez fue mejor así, ya que intuía que me interesaba genuinamente su poesía. Yo tenía la imaginación y el alma para escucharlo.
De su último libro, El Cielo de Esmalte, hay muchos poemas místicos pero a mi me impresionó el poema “Los Gafos”, en donde toca el tema de la lepra, enfermedad que padecía su gran amigo y poeta Cruz Salmerón Acosta : la noche disimulaba el litoral bajo, inundado. Unas aves lo recorrían a pie y lo animaban con sus gritos. Igualmente la sucedumbre de las arpías. Yo no quería llamar a la puerta de uno de los vecinos. Se habían enfermado de ingerir los frutos corrompidos del mar y de la tierra y mostraban una corteza indolora en vez de epidermis. La alternaban con dibujos penetrantes, de inspiración augural. El vestido semejaba una funda y lo sujetaban por medio de vendas y de cintas, reproduciendo, sin darse cuenta, el aderezo de las momias. Luego Ramos Sucre cierra en forma magistral ese libro con el poema Omega en donde habla de nuevo de su deseo de morir en el cual recrea las palabras del “Apocalipsis”: Cuando la muerte acuda finalmente a mi ruego y sus avisos me hayan habilitado para el viaje solitario, yo invocaré un ser primaveral, con el fin de solicitar la asistencia de la armonía de origen supremo, y un solaz infinito reposará mi semblante.
Ya era tarde cuando me tocó despedirme del poeta, los dos intuimos que no nos volveríamos a ver. Nos estrechamos las manos, me complació ver que estaba agradecido. Ahora después de tantos años me alegra saber que lo entendieron, y sobre todo saber que ya descansa en paz.
En el mes de junio de 1930 la noticia llegó a El Universal, el poeta Ramos Sucre por fin se abrazó a Morfeo.